Red Dorsal: mal cálculo ha costado US$166 millones

Durante la audiencia realizada en mayo para exponer las razones del Estado para resolver, por interés público, el contrato de concesión con Azteca por el mantenimiento de la Red Dorsal, participó como Luis Fernando Castellanos Sánchez, director general de la Dirección de Programas y Proyectos de Comunicaciones del MTC. En su exposición se recordaron algunos datos sustanciales sobre el sobrecosto que esta red está generando al país.

El Estado tiene hasta el 17 de julio (60 días calendario luego de la audiencia) para emitir la resolución del contrato. También podría dar marcha atrás y no hacerlo si considera que el argumento de interés público no está lo suficientemente sólido. O invocar otra causal, como incumplimiento de contrato, si es que tuviera pruebas de, por ejemplo, falta de abono de la carta fianza o uso indebido de la red.

(Presentación del MTC)

Sea por una u otra razón, todos los expertos del sector coinciden en que la red está subutilizada, lo cual está costando demasiado dinero al país y no es sostenible el modelo actual en el tiempo. Las cifras expuestas por Castellanos fueron contundentes: solo se usa el 3,2% de la capacidad instalada y los ingresos que obtiene la red apenas cubren el 7,7% de los costos asumidos por el Estado, los cuales bordean unos US$25 millones anuales.

Los 23 clientes o usuarios de la citada red han generado una demanda, en el 2020, de 16,10 (Gbps – mes) lo cual está muy por debajo de los 241 (Gbps – mes), proyectados para el 2020 a partir del Modelo Económico Financiero de
la Concesión. Si hay un cálculo mal hecho, bajo premisas equivocadas o expectativas demasiado optimistas, es ese: se han realizado pagos por un total de US$279 millones por inversión, operación y mantenimiento entre el 2015 y el primer trimestre del 2021, lo cual es US$ 166 millones más de lo previsto.

Las imágenes pueden servir mucho mejor para entender lo qué ha sucedido. En estos dos gráficos se puede apreciar, de una sola mirada, la pérdida que está teniendo – y tendrá – el Estado. Para el 2020 se esperaba tener ingresos y ganancias. En vez de eso se tienen pagos por mantenimiento que se suman al pago de la obra en si. Como se recordará, en este proyecto el Estado realiza dos pagos: uno por mantenimiento anual de la Red y otro como la cuota de pago por lo invertido para montarla (valorado en US$228,4 millones a recuperar a lo largo de toda la concesión). Se suponía que para el 2021 solo había que pagar ese segundo monto.

A todos estos problemas se suma el hecho de que este año, en septiembre, se debe definir una nueva tarifa a cobrar a los clientes por el uso de la Red Dorsal. La mala noticia es que no se calculará a la baja, sino que podría elevarse en 900%. Esto ocasionará que se sigan perdiendo clientes y hará más difícil reducir el gasto que está asumiendo el Estado por mantenerla sin aprovecharla.

Visto en números, no existe argumento alguno para mantener el status quo. ¿Cuánto se podría estar haciendo con esos, en promedio, US$25 millones anuales para llevar realmente internet a los distritos más alejados? Es cierto que se necesita tener listas las Redes Regionales, valoradas en casi US$2 mil millones, que se enlazan a la Red Dorsal, y montada la Rednase, es decir conectadas todas las instituciones públicas, para sacarle provecho. Pero no podemos emplear otros cinco años más con un exceso en el presupuesto para esperar tener toda la red lista.

¿Existen otras vías para resolver el contrato con Azteca por la Red Dorsal?

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) publicó el 16 de marzo de 2021 un aviso en El Peruano que daba inicio al procedimiento de resolución del Contrato de Concesión del Proyecto “Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica” con Azteca por razones de interés público. Se estableció un cronograma que incluía una audiencia pública, realizada el el pasado 17 de mayo.

En dicha audiencia tuvo oportunidad el MTC de presentar las razones jurídicas que sustentaban su postura y también participó Azteca, quien señaló que se irán hasta el CIADI para demandar al Estado por esta causa. También participaron expertos del sector, quienes dieron sus perspectivas sobre el tema.

Luis Montes, ex jefe del Fitel, dijo que la Red Dorsal sí valió la pena, porque se redujeron los precios de transporte de datos del mercado peruano (de US$150 se ha pasado hasta US$5) y el Estado se ha ahorrado US$1200 millones en los últimos siete años. No obstante, recalcó que es urgente un análisis técnico, legal, administrativo, económico y financiero, de como está la RDNFO, esto significa hacer una “Due Dilligence”. Luego se debe hacer un “Take Over”, de tal manera de recibir en forma ordenada la RED.

Montes dijo que es necesario un cambio institucional para llevar adelante esta red, con la visión del manejo de la Transformación Digital, lo cual puede implicar convertir el actual viceministerio de comunicaciones en un ministerio o agencia, para darle más fuerza. Además recomendó que se una a las redes regionales con la Red Dorsal en un solo paquete (sumarían 40 mil km de fibra a nivel nacional) que atienda a todo el sector público (Rednace) con tarifas vigentes en el mercado privado. Como ya se amortizó US$109 millones al costo de la red no será tan alta la liquidación a pagarle a Azteca y se estaría libre para buscar otro operador privado o administrarlo desde el mismo Estado, según se decida.

Pero, ¿es o era esta la única salida al contrato de la Red Dorsal? En la audiencia los representantes de Azteca recordaron que se pasaron dos años tratando de llegar a un cierre por mutuo acuerdo. MTC también mencionó los intentos de llegar a lo que podríamos llamar un divorcio amistoso. No fue posible. Azteca al final de esas negociaciones propuso un cierre que MTC no acepto, y viceversa.

*Entre el 2015 y 2020, el Estado realizó pagos por un total de US$ 265 millones por retribuciones de inversión, mantenimiento y operación de la Red Dorsal.

El Contrato suscrito con Azteca en junio del 2014 establece como causales de cierre, además del interés público que se ha convocado, los incumplimientos por parte del operador. Si no entregaba a tiempo la obra, por ejemplo, o cedía (alquilaba) a terceros parte del uso de la red sin respetar las reglas establecidas en el documento. Entre estas razones está también el tema de no reponer la garantía que se depositó (carta fianza) en el plazo acordado si es que hubo disposición de ella.

En el sector hoy corrió un rumor en torno a uno de los arbitrajes que se ha desarrollado ente MTC y Azteca, el cual ganó al Estado peruano y obliga al operador a pagar el dinero para comprar los terrenos en donde iban los nodos. La norma dispone que el Estado solicite el citado monto (calculado en US$9 millones, según fuentes que prefieren mantener el anonimato) al Banco en donde está la Carta Fianza y el operador debe reponer ese dinero en el plazo estipulado. Si Azteca no paga o repone ese dinero, sugieren que se podría anular el contrato, ya no por interés público, sino por esta falta del operador. Esa sería otra salida menos costosa y dolorosa para el país, que según los cálculos de los expertos, implicará el pago de US$84 millones solo por la construcción de la red, más todos los gastos que implicará ir hasta el CIADI para defenderse.

Azteca no está de acuerdo con resolución de contrato de la Red Dorsal

La semana pasada se llevó a cabo la audiencia pública en donde se presentó la propuesta de resolución del contrato de la Red Dorsal. El MTC (Ministerio de Transportes y Comunicaciones) convocó esta reunión en la que Azteca expuso su perspectiva del problema y reafirmó no estar de acuerdo con una resolución por interés público.

En Azteca consideran que se le debería dar a ellos las mismas condiciones de precio y flexibilidad que se planea dar al nuevo concesionario cuando se cierre el contrato con ellos. Además consideraron que, mientras no esté creada o activa la Rednace, el problema de cubrir la demanda estatal de transporte de datos seguirá latente.

Cuando se diseñó el proyecto de la Red Dorsal, explicaron, se propuso que el consumo de la misma estaría dado por dos tipos de usuarios: los operadores privados de telecomunicaciones (telefonía, tv paga, internet) que atienden provincias y el tráfico que generaría la Rednace, es decir una red dedicada a atender a todos los servicios públicos (comisarías, municipios, colegios estatales). Dicha red, luego de casi nueve años, sigue sin existir y cada entidad pública contrata al operador privado que le ofrezca mejores tarifas y servicios.

Si solo se usa el 3,2% de la red en la actualidad, señalaron en Azteca, es porque MTC no cumplió con lo previsto y ninguna entidad estatal utiliza la Rednace. Ellos aseguraron que sí cumplieron con todas sus obligaciones desde que se firmó el contrato.

Era una obligación del Estado, desde el 2012, crear una red nacional que permita a distintas instituciones publicas enlazarse para brindar servicios a los ciudadanos. Debió estar lista en el 2016 cuando la Red Dorsal entró en operación, comentaron desde Azteca. “Esa es una falta del Estado” que les permitirá demandar al MTC ante el CIADI, lo cual le puede costar al Perú hasta US$175 millones, afirmaron.

La audiencia completa está disponible en este enlace. Y las presentaciones de los participantes aquí.

¿Cuánto le ha costado al Perú la Red Dorsal?

Siempre que nos referimos a la Red Dorsal, hablamos del costo del proyecto en general, que es US$333 millones. Pero ese no es el monto desembolsado por Azteca entre 2014 y 2016, cuando se construyó la red. El RPI, es decir todo el dinero invertido en comprar el cable y tenderlo, por hablar en sencillo, apenas pasa los US$200 millones.

Según el informe presentado en marzo por el MTC para sustentar su pedido de resolución de contrato con Azteca, el monto invertido es de US$228 millones. Ese es el costo, asumido por Azteca a través de sus propias fuentes de financiamiento. El Estado peruano se comprometió, por contrato, a devolverle esos US$228 millones, más intereses, en cuotas, a lo largo de unos 15 años. Al igual que cuando compras un auto en cuotas, el valor final a pagar termina siendo un poco mayor al que cuesta en si mismo el auto. Pero eso es lógico, legal, habitual.

En este caso, además del pago por RPI, realizado cada año, el Estado se comprometió a pagar el mantenimiento de la red. A eso le llaman RPMO. El plan era que, en dos años, el Estado ya no tendría que seguir pagando ese mantenimiento, porque se suponía que ese costo iba a ser asumido por las empresas privadas que contrataran los servicios a la Red Dorsal.

Si la Dorsal no conseguía clientes privados, el Estado tendría que seguir cubriendo el mantenimiento. Eso dice el contrato. Y eso fue lo que pasó. Como el servicio ofrecido por la Red Dorsal resultó caro y poco competitivo (sin flexibilidad tarifaria) no tuvo suficientes clientes privados (no más de 30). La consecuencia es que solo se utiliza el 3,2% de su capacidad instalada y el Estado ha tenido que pagar al operador un dinero que no tenía previsto gastar.

El MTC viene desembolsando, todos los años, alrededor de US$20 millones para cubrir los gastos de mantenimiento, algo que no tenía previsto. En teoría, en el 2020 ya no tendríamos que haber pagado el RPMO, solo continuar con el saldo de las 60 cuotas trimestrales del RPI pactadas [a ojo de buen cubero quedan unas 42 cuotas pendientes]. Los análisis realizados señalan que hay un gasto de US$114 millones sobre lo presupuestado. Eso es hasta inicios del año pasado considerando el pago por RPMO. Hoy habría que sumar lo aportado hasta primer trimestre del 2021.

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Entonces la red no nos está costando los US$228 millones que le costó a Azteca construirla, ni los US$333 millones en los que está valorada la inversión total (incluyendo el pago de cuotas), sino que estamos pagando más de US$114 millones adicionales, no previstos. Y si no se hubiera decidido resolver el contrato tendríamos que seguir pagando ese mantenimiento por más años y asumir la caída de la clientela, porque, según el contrato firmado con Azteca, la tarifa ha cobrar sería elevada en lugar de reducida.

¿Si se vendiera la red habría que cobrar US$228 millones o US$333 millones? Luis Montes, ex director de Fitel, nos aclaró que no. Se partiría del valor de construcción (US$228 millones) y se le restaría la depreciación generada por el paso de siete años desde que se inició la construcción. Recordemos que las redes de fibra óptica se devalúan con el tiempo y más si no han estado activas o bien cuidadas. A todo eso se le puede añadir el valor comercial futuro, es decir, las posibilidades de ingresos que pueda generar.

Ya sea que la Red Dorsal sea administrada por un operador estatal o uno privado, dependiendo de qué línea política tenga el nuevo gobernante del país, se deberá hacer un ‘due dilligence’ [investigación] de toda la red en frío y activa, porque puede haberse degradado, ha advertido Montes. Esto va más allá de las supervisiones que ha venido haciendo Osiptel en cumplimiento del contrato y que incluso la ha hecho merecedora de una amonestación por algunos incumplimientos. El precio final de la Red Dorsal saldrá luego de tener esa depreciación clara.

Balance financiero de Azteca durante los últimos cuatro años:

Azteca Comunicaciones Perú2017201820192020
Ingresos (ventas)20,917,2517,5920,49
Costos o gastos24,919,915,515,36
Utilidad sin depreciación
(ganancia o pérdida)
-3,92-3,12,045,13
Información en millones de dólares, al cambio actual, tomada de los estados financieros del operador.

Azteca continuó con la reducción de costos en el cuarto trimestre

Azteca presentó hoy a los inversionistas sus resultados financiaros correspondientes al cuarto trimestre del 2020. En relación a la operación peruana reportaron una mejora en las ganancias fruto de la reducción en los costos de mantenimiento lo que le genera un mejor balance de la operación local.

Según la información publicada, Azteca Comunicaciones Perú logró ingresos por US$5,24 millones (107 millones de pesos), cifra superior a los US$4,80 millones (98 millones de pesos) reportados en el mismo periodo del año pasado. Dichos ingresos, precisaron, se derivan de los servicios de telecomunicaciones brindados y el reembolsos del Gobierno por mantenimiento y operación de la Red Dorsal.

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A nivel de gastos o costos reportaron US$2,98 millones (61 millones de pesos) lo cual refleja una reducción considerable frente a los US$4,26 millones (87 millones de pesos) del mismo periodo del 2019. Los menores montos fueron explicados por una baja en los costos de mantenimiento de la infraestructura de transmisión de datos de la Red Dorsal.

Azteca Comunicaciones Perú no menciona en el reporte si se encuentran en proceso de cierre de contrato, pero el Presidente del Perú Francisco Sagasti declaró a principios de mes que se está realizando una resolución del acuerdo de operación y mantenimiento de la red.

Azteca Comunicaciones Perú2017201820192020
Ingresos (ventas)20,917,2517,5920,49
Costos o gastos24,919,915,515,36
Utilidad sin depreciación
(ganancia o pérdida)
-3,92 -3,12,045,13
Resultados de Azteca Comunicaciones Perú estimados en millones de dólares al cambio actual, no incluyen variación del dólar de últimos años.

En cuanto a Tv Azteca, empresa del grupo Salinas que es titular de Azteca Comunicaciones Perú, informa que los deterioros de los indicadores económicos han continuado afectando el dinamismo del mercado de publicidad en televisión abierta en México lo que se traduce en una reducción en los ingresos (-4% en el cuarto trimestre) y la rentabilidad, pese al esfuerzo en disminuir los costos.

Las ventas netas del año 2020 de Tv Azteca sumaron US$524,7 millones (10.725 millones de pesos), lo cual es 16% por debajo del 2019, debido a la menor demanda de espacios publicitarios en televisión abierta en México. La ganancia menos impuestos (Ebitda) fue de US$80,8 millones (1.653 millones de pesos), 36% menos de lo registrado en el 2019.

¿Cómo se llegó al cierre de contrato con Azteca?

La historia arrancó mal y terminó peor. Como esos novios que uno mira rumbo al altar y sospecha que no va a funcionar. Le pones fé, pero vamos, luego de unos años acaban divorciándose. Eso, más o menos, ocurrió con Azteca.

La historia arranca en 2011, cuando se arrancó a diseñar un plan de conectividad digital que se concretó al promulgarse la Ley de Promoción de la Banda Ancha y Construcción de la Red Dorsal (2013). Se disponía como prioridad crear una Red Dorsal, la cual venía acompañada de un conjunto de redes regionales. El objetivo era conectar a todo el interior del país, que no tenía Internet y no era atendido por los operadores privados.

Hasta entonces todo estaba bien. El primer problema surgió cuando se diseñó el contrato de licitación de la citada red. Se incluyeron una serie de condiciones que hoy está claro constituyen una falla en el diseño del plan de negocios. El precio fijado era mucho menor del vigente, pero era fijo y no se podía variar según la demanda. Además, se hizo una proyección de tráfico que nunca se cumplió, porque ya en ese entonces Bitel había empezado a desplegar fibra en la zona por donde circulaba la Dorsal y lo siguieron sus competidores Telefónica y Claro.

El plan de negocios consideraba el tráfico de datos que generarían las redes regionales enlazadas a la Red Dorsal como ramas al tronco de un árbol. Además consideraba todo el tráfico que generaría el mismo Estado a través de la Rednace. Ninguno de esas dos fuentes de tráfico de datos se concretó. Solo tres de los 21 proyectos regionales han estado operativos en el último año, cuando deberían haber estar todos listos a fines del 2019.

El romance empezó mal, según coinciden diversos analistas, porque solo hubo un postor (Azteca) en el concurso de licitación. Solo a los directivos de Azteca le pareció atractivo el esquema de tener una red que solo transporte datos y sea nexo entre las diferentes redes regionales. El formato fue una APP, asociación público-privada que recién se estrenaba. La idea era que Azteca ofreciera el uso de la red a los operadores privados por un cobro y generara dividendos que repartiría con el Estado. El Perú se ofrecía a mantener los costos si no habían clientes.

El contrato firmado en el 2014 fue por 20 años, pero tan solo un año después de entregada lista la obra – 2017 – se dieron cuenta que no tenían suficientes clientes, ni tráfico de datos. La zona donde operaba la red se había llenado de otras ofertas privadas que tenían tarifas flexibles con un valor hasta cinco veces menor que el ofrecido por Azteca. Además no estaban listas las redes regionales, que darían tráfico, ni la Rednace.

Entre el 2018 y el 2020 las relaciones entre Azteca y el MTC han sido complicadas. Se trata de tres años de idas y venidas, reuniones, estudios, análisis y discusiones sobre cómo solucionar el problema de la falta de tráfico de datos. Nunca pasó los 40 clientes, cuando se proyectaban cientos. Se llegó a utilizar el 10% de la red, según un informe del Banco Mundial, pero luego fueron perdiendo a los pocos que tenían y ya para el año pasado estaban en 7%, según informó el mismo operador.

Para los diversos analistas era evidente que no había solución bonita para el problema. Si lo convertías en tarifa libre estarías poniendo a competir con ventaja – al ser un operador subvencionado por el MTC – frente a los privados, lo cual va contra la constitución. Se empezó a hablar de partirla para privatizarla, ya sea en trozos o entera, de redefinir el modelo o de cambiar la ley. Entre tanto, el rumor de que Azteca había decidido irse crecía.

Durante un par de años se sentaron a debatir cual era la mejor forma de terminar el contrato, que a todas luces era inviable para Perú, quien gastaba en pagar el mantenimiento total de un bien que a estas alturas ya debía tener sus propios ingresos. El operador logró tener sus estados financieros en azul gracias a las rebajas de tarifas cobradas por interconexión, pero porque era el Estado quien cubría sus costos, no por ventas a terceros, como estaba previsto.

En el 2019 el MTC propuso algunos cambios al contrato, vía adenda, que el operador no aceptó. Para diciembre presentó otra propuesta de adenda en donde se proponía un cierre de contrato y entrega de la red a lo largo de 11 meses. Azteca asegura que dicha adenda fue fruto de dos años de reuniones. El Gobierno peruano no la aceptó porque las condiciones no le eran favorables. Entonces remitieron otra propuesta de adenda a mediados del 2020. Esta vez fue Azteca quien no aceptó la propuesta.

El divorcio por mutuo acuerdo perdió toda posibilidad de concretarse a mediados del año pasado. Entonces solo quedaba recurrir a un cierre unilateral. Virginia Nakagawa señala, exviceministra de comunicaciones asegura que se hizo de todo para que Azteca estuviera contenta, pero ellos no aceptaron y solo restaba terminar la relación. Se necesitaba una decisión política en medio de la pandemia que no se concreto. MTC aseguró que ese matrimonio ya no continuaría, pero no se llegaba a concretar en blanco y negro esa decisión. Recién la semana pasada el nuevo presidente Sagasti ha informado que se resolverá el contrato. El fallido noviazgo finalmente ha llegado a su fin.

¿Qué factores se evalúan para el cierre de contrato con Azteca?

Devolver al Estado una red de fibra óptica no es como devolver una carretera. Se necesita evaluar al milímetro el estado de la misma y para eso se hacen evaluaciones técnicas. La complejidad se eleva por detalles legales incluidos en el contrato. Es un tema que requiere análisis y cabeza fría tanto de ingenieros como de abogados.

Penalidades, observaciones mayores y menores al estado de las obras y costos ocultos del paso del tiempo en las redes. Esos son solo algunos de los temas sobre los que existieron discrepancias entre Azteca y el Estado peruano al momento de diseñar la adenda para cerrar el contrato. Si se revisa el informe del MTC se encuentran muchos puntos con aspectos técnicos en discusión.

Al igual que en los divorcios, las partes interesadas en romper la relación exponen sus razones y defienden sus posturas hasta llegar finalmente a un acuerdo en la división de bienes. En este caso el Estado recibe un bien – la Red Dorsal – y está en la obligación de evaluar el estado y valor de la misma.

Azteca decidió irse. MTC coincidió en que Azteca debe irse porque necesita un nuevo operador con un nuevo contrato para poder sacar provecho a la fibra tendida. Suena sencillo, pero no. Las redes se deprecian con el paso del tiempo y es necesario verificar el estado de la fibra, las centrales y los equipos eléctricos.

Según la carta remitida por Azteca al Gobierno peruano, durante dos años se han negociado las condiciones de la salida y fruto de ese diálogo fue su propuesta en diciembre del año pasado. El Gobierno ha diseñado su propia propuesta de salida porque, tal como consta en el informe, habían aspectos que nos perjudicaban que era importante corregir.

El tiempo para realizar las entregas varía. No se puede hacer de un día a otro, por la complejidad misma de las red y los equipos utilizados. El anexo 17 de la propuesta peruana incluye 120 días (cuatro meses) para verificar la operatividad de la red. La propuesta de Azteca incluía 11 meses para culminar las entregas. Mientras dure ese proceso de verificación hasta el acta de entrega final, el Estado sigue pagando el mantenimiento.

En lo que va del año, ya se han pagado por mantenimiento alrededor de US$12 millones y desde el 2017 se calcula que la cifra supera los US$65 millones. Solo en mantenimiento. La construcción de la obra fue valorada por al menos US$320 millones.

Lo grave es que, según el plan de retorno de inversión, a estas alturas la Red Dorsal ya debería subsistir con sus propios ingresos privados y no con un subsidio estatal. Pero como está subutilizada (10% según el BM), el Estado está cubriendo un gasto que no tenía previsto. Y mientras no terminen de solucionar la forma en que se ejecuta el “divorcio” seguiremos pagando al operador por el mantenimiento. Solucionarlo es algo urgente para el nuevo MTC.

Azteca rechazó en julio la contrapropuesta de salida ofrecida por el MTC

Gracias al mecanismo de Acceso a la Información Pública se pudo conocer el estado de avance en las negociaciones con Azteca para su salida de la Red Dorsal. El Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) respondió la solicitud confirmando que Azteca no aceptó la contrapropuesta que ellos les ofrecieron.

Como se recordará, en diciembre del año pasado Azteca remitió una propuesta de cierre de contrato que incluía una entrega paulatina a lo largo de este año (11 meses). El MTC evaluó la misma junto a PCM, Osiptel y Contraloría y remitieron en junio una contrapropuesta, la cual rechazó Azteca.

Según la carta de respuesta de Azteca, la adenda para cerrar el contrato que ellos habían remitido en diciembre fue el resultado de múltiples reuniones [40] y mesas de trabajo durante dos años. No contenía solo la postura del operador sino del Estado peruano, afirman en la carta.

Respuesta de Azteca a contrapropuesta del MTC

En la misiva también expresan su malestar ante lo expuesto por el titular del MTC ante el pleno del Congreso el 16 de junio, cuando se aseguró que el contrato podía resolverse de forma unilateral. Dichas declaraciones, indican, son contrarias a todo lo conversado anteriormente con el MTC.

La negociación de esta contrapropuesta llegó entonces a un punto muerto en julio y el MTC dio por cerrada la negociación con un cierre amistoso a través de una adenda. Han pasado ya casi cuatro meses desde que se recibió esta respuesta negativa.

El nuevo titular del MTC, quien asuma esta semana, debería terminar de resolver este tema, porque mientras no se disuelva el contrato seguimos obligados a pagar el mantenimiento por una red a la que no se le saca provecho.

La pandemia afectó los ingresos de grupo TV Azteca, pero no la operación en Perú

Tal como ha ocurrido en el resto de la región con todos los negocios que dependen de los ingresos de la publicidad, el grupo TV Azteca ha tenido una caída en su facturación en el tercer trimestre del 14% y 22% en el acumulado (enero – setiembre). “La emergencia sanitaria ha representado un reto nunca antes registrado en el mercado de publicidad en México y, como consecuencia, TV Azteca lo ha visto reflejado en sus ventas”, informó Esteban Galíndez, director general de Finanzas de TV Azteca”.

En el Perú, empero, el resultado trimestral no ha sido negativo. Aun cuando nuestro país está experimentando una muy severa crisis económica, los ingresos del grupo Azteca en el país no dependen de la demanda privada, sino del subsidio estatal. Por contrato, el MTC (Ministerio de Trabajo) está obligado a cubrir el mantenimiento de la red si no tiene clientes privados.

En el tercer trimestre, informó Azteca a sus inversionistas, registraron ingresos por US$ 5,27 millones (113 millones de pesos mexicanos), lo cual es un monto superior a los US$ 4,57 millones (98 millones de pesos mexicanos) reportados hace un año en el mismo periodo. “Dichos ingresos se derivan de servicios de telecomunicaciones y reembolsos del gobierno peruano por mantenimiento y operación de la red de fibra óptica”, indican.

Los costos o gastos de Azteca Comunicaciones Perú fueron de US$3,97 millones (85 millones de pesos mexicanos), cifra inferior a los US$4,39 millones (94 millones de pesos mexicanos) de hace un año. “La reducción resulta, en buena medida, de menores costos por el mantenimiento de la infraestructura de transmisión”, señalan en referencia a las nuevas tarifas de interconexión eléctrica que aprobó el Osiptel.

El saldo es, por tanto, en azul, con US$ 1,23 millones (27 millones de pesos mexicanos) a favor porque el MTC debe cumplir con cubrir el mantenimiento hasta que se disuelva el contrato entre el operador mexicano y el Estado.

Azteca reportó resultados negativos en el 2017 y 2018, pero para el 2019 se revisaron las tarifas de interconexión eléctrica y empezó a reportar saldo a favor.

Como se recordará, a inicios de año se informó que Azteca había mandado una propuesta para terminar el contrato. MTC confirmó que terminarían el contrato, pero hicieron una contrapropuesta de cierre. Cuando ambos lleguen a un acuerdo en los términos del cierre, la obra regresará al Estado, quien dispondrá una nueva licitación para que otro privado se encargue de mantener la obra.

Desde el 2017 tanto Azteca como el MTC iniciaron una serie de consultas a expertos sobre cómo mejorar la viabilidad económica de la obra, incluido Osiptel, porque era evidente que no estaba funcionando como se previo.

En un inicio se esperaba que la Red Dorsal cubriera sus costos con clientes privados, pero esto no se ha concretado: tiene menos de 30 clientes y no usa más del 10% de la red debido a las altas tarifas fijas que posee. Atendiendo a esta razón y los informes de mercado realizados, se decidió concluir el contrato – previsto para 20 años.

¿Cuánto cuesta mantener el contrato con Azteca?

La decisión de romper el contrato de mantenimiento de la Red Dorsal con Azteca ya está tomada. Eso es lo que informó el MTC (Ministerio de Transportes y Comunicaciones) un par de meses atrás. Lo que falta es que se decida cómo será ese rompimiento, es decir, en qué condiciones será la entrega de la  Red Dorsal al Estado.

Azteca presentó una propuesta a inicios de año, que incluía una entrega paulatina, en 11 meses, acabando en diciembre. Esta propuesta no fue aceptada por el Estado, razón por la cual se diseñó otra contra-propuesta, la cual fue remitida al operador mexicano hace más de un mes. Se entiende que están ultimando detalles para llegar a un acuerdo de ruptura.

Mientras tanto, nosotros seguimos cumpliendo con nuestras obligaciones contractuales, lo que implica cubrir el costo de mantenimiento si es que no hay suficientes usuarios privados que adquieran el servicio de transporte de datos. Se suponía que ha estas alturas el Estado ya no tenía que gastar porque Azteca tendría sus propios clientes.

Este año Azteca ha reportado gastos por unos US$4,38 millones en el primer trimestre y US$3,48 millones en el segundo periodo trimestral, sumando casi US$8,2 millones, es decir S/ 29,34 millones, los cuales son cubiertos casi por completo por el Estado peruano. ¿Cuánto es eso en tabletas? Bueno, con todo ese dinero se habrían comprado unas 58 mil, considerando un equipo con precio unitario de S/500, o unas 20 mil laptops.

Como se recordará, la Red Dorsal fue financiada por el Estado bajo una modalidad de contratación nueva para la época y para el sector: una asociación público- privada. El operador ganador del concurso, Azteca, se encarga de construirla y mantenerla. El Estado financia su construcción y el mantenimiento hasta que esta sea sostenible con ingresos privados. Incluso compartirían ganancias, de haberlas.

La obra estuvo lista desde mediados del 2016. A partir del 2017 se suponía que Azteca debía tener ingresos propios. La  Red Dorsal es un largo tendido de fibra óptica que permite transportar audios, videos, textos bajo el formato de datos ( algo así: 100100010101110). Según como ha sido diseñada, ella transporta los datos de otros operadores (las telco) de una ciudad a otra y cobra por hacerlo.

Solo en montar la obra al Estado peruano le corresponde una inversión por unos US$323 millones. Además ha estado pagando, como manda el contrato, la mayor parte del mantenimiento. Si miramos los ingresos de Azteca entre el 2017 y el 2020 tenemos que fueron por US$65,46 millones (S/ 233.3 mlls), mientras que sus gastos fueron por US$68,57 millones (S/244.43 mlls).

Azteca ha declarado que solo se utilizaba un 10% de la Red Dorsal y no superó los 30 clientes. Además, el informe del año pasado del Banco Mundial estableció que algunos clientes importantes los estaban abandonando o reduciendo el consumo porque el servicio que ofrecían era muy caro y no se podía negociar rebajas como con los competidores privados (las infografías de esta nota muestran que no se cumplió proyección de tráfico).

Con todo el dinero invertido hasta ahora en mantener la Red Dorsal, tranquilamente se habría comprado medio millar de tabletas, por dar un ejemplo tangible de productos con acceso a  Internet. El principal interesado en terminar pronto este acuerdo y lograr nuevas reglas con un nuevo operador debería de ser el Estado, porque es quien pierde – gasta por mantener algo de lo que no está sacando provecho.

Azteca sigue con sus costos cubiertos y presenta utilidades trimestrales a sus inversionistas. Ya dijeron que este negocio no camina y quieren irse – desde el 2018 – pero suponemos que no están tan apurados como nosotros en irse, porque somos nosotros (los pagos al final salen de nuestros impuestos) los que estamos gastando sin lograr beneficio inmediato en las zonas rurales donde se necesita Internet para Aprendo en Casa.

Finiquitar el contrato no implicará desembolsar más dinero. Hasta mayo del 2018 el valor pendiente de liquidación era de US$ 3,35 millones, según Osiptel. Teniendo en cuenta que desde entonces se ha seguido pagando unos US$22 millones por el mantenimiento, es de esperar que no quede dinero adicional por desembolsar.

Estemos alertas. No podemos olvidar que según el informe que acompaña la propuesta de adenda de Azteca para cierre de contrato, el Estado ha asumido el pago de US$114 millones que no estaban previstos. Es decir, se gastó de más toda esa cantidad, que se traduce en casi 800 mil tabletas, con lo que se cubriría casi un 90% de las zonas rurales prevista en el programa Aprendo en Casa (el plan es casi un millón de equipos).