Sube 10% la contratación de internet en el hogar por pandemia

Según el último reporte del el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el primer trimestre del 2021, el 66,8 % de la población de 6 y más años de edad accedió a internet, incrementándose en 6,5 puntos porcentuales en comparación con similar trimestre del 2020. El mayor incremento se dio en al ámbito rural, donde se pasó de 23,8% a 34,4%.

A nivel hogares se tiene, también según INEI, que el 47,1% tenía acceso a internet a marzo del 2021, lo cual es siete puntos porcentuales más de lo reportado en el mismo periodo del 2020. El alza, sin embargo, es superior al 10% si comparamos las cifras con el mismo trimestre del 2019 (36,7%), es decir antes de la pandemia.

A raíz de las medidas dictadas para evitar los contagios en marzo del 2020, se hizo evidente la necesidad de contar con el servicio de internet para atender la educación a distancia o el trabajo remoto. Muchos hogares que no tenían contratado el servicio lo hicieron ni bien tuvieron los ingresos necesarios y eso se vio reflejado en las cifras reportadas por el INEI.

El alza fue mucho más pronunciada en el área rural, por tratarse de una zona con menor nivel de penetración del servicio. Antes de la pandemia (2019) se tenía apenas el 3,7% de hogares conectados. Para marzo del 2020 ya se había subido a 5,9%. El gran salto – más del doble de penetración ganada – se ha experimentado para este año. Los reportes permiten observar que ya el 13,2% de dichos hogares cuenta con internet a marzo del 2021.

En el primer trimestre del 2021 se observó también un alza importante en el segmento de menores de edad, quienes deben asistir a las clases en forma virtual. El 51,9 % de la población de 6 a 11 años de edad accedió a internet en dicho periodo, lo cual refleja un alza de 15,7 puntos porcentuales frente al 36,2% del año pasado.

El celular es el rey: En el trimestre enero-febrero-marzo del 2021, INEI reportó que, del total de la población usuaria de internet, el 88,5% lo hace a través del teléfono celular, el 16,7% desde una laptop, el 14% accede de una computadora, el 2% utiliza una tableta y el 7,9 % emplea otro dispositivo, como un smartTV. 

Caso de redes regionales de Cajamarca, Piura y Tumbes rumbo al CIADI

Según una investigación realizada por la periodista Carla Cristina para Eyboricua.com, la controversia legal que mantiene el gobierno peruano con la compañía Quanta Services Inc. por el incumplimiento contrato de las redes regionales de fibra óptica de Cajamarca, Piura y Tumbes ya partió al CIADI.

Quanta Services Inc es la matriz de Quanta Services Puerto Rico, una de las empresas que forman parte del consorcio LUMA Energy, quien en dicho país ha firmado contratos similares para redes de fibra. En el Perú ganaron en el 2015, como parte de Redes Andinas de Comunicaciones S.R.L., dos proyectos: el de Cajamarca y el de Piura/Tumbes.

La compañía Redes Andinas inició en mayo del 2019 una demanda de arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI) contra el gobierno de Perú porque consideraban que se rescindió el contrato de manera indebida. En mayo del 2020, inconformes con el devenir de la controversia, la filial holandesa de Quanta entregó al gobierno peruano una notificación oficial de disputa derivada de la terminación de los contratos y actos relacionados que atribuye en su totalidad a Pronatel (MTC), informó la periodista.

Los perjudicados con el retraso en el montado de las redes de fibra en el norte (Piura, Tumbes y Cajamarca) son los niños de las zonas rurales a donde no llega Internet para acceder a Aprendo en Casa.

El artículo señala que, “según el Informe Anual de 2020, presentado en 2021 y en el que Quanta actualiza el estatus de las controversias entre su subsidiaria Redes Andinas y la entidad pública peruana Pronatel, en diciembre de 2020, la empresa presentó una solicitud para iniciar un procedimiento de arbitraje contra Perú ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), quien registró la solicitud en enero de 2021″.

La empresa considera que no se ha cumplido con un trato justo ante la inversión realizada en el país y se “expropió efectivamente la inversión de la filial en Redes Andinas y el proyecto”. Además de pedir compensación por daños y perjuicios, buscan compensación por todos los gastos que involucra el costo del arbitraje.

Como se recordará, el contrato fue resuelto el 22 de abril del 2019 porque no se pudo solucionar los impases técnicos ni se cumplió con las fechas de entrega, tal como establecía el contrato y pese a las múltiples adendas firmadas para ampliar los plazos en hasta 32 meses. Los nodos desplegados hasta esa fecha no estaban registrados ni los acuerdos de interoperabilidad con las empresas de energía firmados, lo que hacía imposible entregar la obra al Estado.

Los proyectos regionales de Cajamarca, Piura y Tumbes, se encuentra en proceso de reformulación debido a la citada resolución de contrato por incumplimiento. En la actualidad el MTC sostiene que se están tomando las acciones necesarias para seleccionar a la empresa que se hará cargo de la ejecución de dicho proyecto.

P.D. El artículo completo “Advierten al gobierno de Puerto Rico sobre LUMA” está aquí.

La meta, para el 2016, era tener el 100% de colegios conectados

Revisando y ordenando cajones, encontré un documento de julio del 2010 elaborado por la comisión multisectorial encargada de diseñar el plan nacional para el desarrollo de banda ancha en el Perú. Es una recopilación de los ideales de aquel entonces, antes de tener la Red Dorsal, esa que hoy solo se usa en un 10% de su capacidad.

El documento arranca fijando una meta muy clara para el 2016: tener el 100% de centros educativos y establecimientos de salud conectados a la banda ancha, es decir a Internet de alta velocidad (más de 1Mbps en la época). Además se establece que todos los distritos tengan, al menos, a la municipalidad conectada. Esto significaba superar los 4 millones de enlaces fijos en alta velocidad, es decir cuatro veces más lo que existía en la época. Hablamos de un 12,7% de penetración.

La primera recomendación del estudio fue construir una Red Dorsal de fibra óptica a nivel nacional. Entonces sonaba como un objetivo muy ambicioso, pues la cobertura estaba concentrada en la costa y los operadores señalaban que no era atractivo comercialmente tender redes en el interior.

La historia, lo que en realidad sucedió, la conocemos todos y no está demás recordarla. En 2012 se promulgó la ley propuesta y para el 2014 teníamos a un operador encargado de construir la Red Dorsal. Azteca, el ganador de dicha licitación, arrancó la obra y cumplió con el plazo de entrega: mediados del 2016. Pero solo se trataba de la troncal, es decir de la fibra que conecta departamentos. El resto de la red – cada distrito de las provincias – está comprendida en 21 proyectos regionales que se fueron licitando aparte, por grupos, a diferentes operadores. Esos sufrieron grandes retrasos. Recién se han entregado tres y con más de tres años de retraso.

En el 2016 no se llegó a los cuatro millones de conexiones fijas. Ni siquiera en el 2020, diez años después, se ha logrado ampliar tanto la base instalada de fibra en los hogares y no se superaron los tres millones. Felizmente, una tecnología no prevista con tanta claridad ha permitido que hoy siete de cada diez peruanos tenga acceso a Internet: la conectividad móvil a través de los smartphone.

Las cifras más recientes del INEI nos señalan que 8 de cada 10 peruanos accede a Internet desde el celular y que el 61,7% de los hogares de Lima Metropolitana disponen de Internet. En el ámbito rural, si bien se ha ido mejorando en los últimos años, aun se tiene una penetración del servicio en solo el 11,1% de los hogares.

En el 2019 se informó de manera oficial (Minedu) que el 60% de las instituciones educativas públicas estaban sin equipamiento tecnológico adecuado, el 79% de los locales educativos no tenían acceso a Internet y el 55% de los docentes no poseía habilidades para usar tecnologías digitales en el aula. Este año, además, se supo que solo el 38% de los colegios estatales tienen agua, luz y desagüe. El 72% tiene infraestructura deteriorada y el 45% tienen que ser demolidos y reconstruidos.

Con la pandemia y el decreto de tener las clases bajo la modalidad a distancia, habría sido de gran ayuda contar con, al menos la mitad de los colegios públicos del país con acceso a Internet de alta velocidad, ya sea fijo o móvil. En las áreas rurales es donde más se ha sentido la carencia este año. Me temo que el sueño del 2010 no se concretó, sobre todo, por el retraso en la concreción de las redes regionales de fibra óptica. Y los perjudicados, en esta crisis sanitaria, han sido los alumnos de menos recursos.

El 78% de niños y adolescentes usó Internet en el tercer trimestre

El reporte que mide la asistencia de estudiantes a los programas de educación remota en el país durante el tercer trimestre establece que durante el 78,2% de la población entre los 6 y 17 años de edad ha usado Internet. Entre adolescentes de 12 a 17 años de edad, el porcentaje se eleva al 86% y baja al 69,8% entre los que tienen de 6 a 11 años de edad.

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Comparado con el mismo periodo del año pasado, el alza en el uso fue de 19,4 puntos porcentuales. El mayor incremento se dio entre los niños de primaria (6 a 11 años de edad) que pasaron de una penetración de 41,1% en el 2019 a 69,8%, es decir 28,7 puntos porcentuales más.

La asistencia a clases a distancia fue mayoritaria en todos los grados, incluyendo inicial y kínder. En primaria la asistencia bordeó el 95,2%, según el INEI, y en secundaria llegó al 82,3%. La cifra de primaria apenas bajan a 94,2% en el área rural. En secundaria la cifra rural baja hasta 79,3%. Las clases no presenciales fueron recibidas por radio y TV en el caso de los que no tenían Internet (más del 20%).

El reporte establece además que en todo el país el 57,5% de los hogares incluyen menores de edad, los cuales debían acceder a la educación remota para paliar el aislamiento social impuesto por la pandemia. El 64,1% de los jóvenes de entre 14 y 17 solo ha estudiado, mientras que un 17,3% estudia y trabaja. Los que no estudian ni trabajan en ese rango de edad fueron 12,4%, lo cual refleja un alza de 4,7 puntos porcentuales frente al año anterior, cuando el Covid-19 no estaba dentro de las previsible.


Internet rural: tres de cada diez peruanos accede a Internet

En la primera mitad del 2020, según el último reporte del INEI, se ha avanzado en conectividad en la zona rural, pero el desfase frente a la capital sigue siendo muy elevado y la brecha en acceso a material educativo online se acentúa. Mientras en Lima Metropolitana ocho de cada diez peruanos mayores de seis años accede a Internet (81,1%), en el área rural solo tres de cada diez (33,1%) lo hacen.

Estas cifras reflejan un alza de casi doce puntos porcentuales en el área rural si lo comparamos con la penetración del servicio conseguida en el segundo trimestre del 2019 (20,9%), lo cual es casi el triple de lo que se tenía diez años atrás (9,9% de penetración en el 2010). En Lima, en cambio, solo hubo un alza de dos puntos en el último año.

Hasta el primer trimestre del 2020, según el reporte de INEI, poco más de la mitad -el 53,4% – de la población que usa Internet lo hace desde el celular en forma exclusiva, lo cual era 4,5 puntos porcentuales más de lo reportado en el verano del 2019.

Tener un celular es algo común para la mayoría de peruanos, pero no todos tienen acceso a Internet desde el mismo, y la proporción baja en la zona rural. Casi el 100% de los hogares de Lima Metropolitana (99,7%), según INEI, usan al menos un teléfono móvil, mientras que en ámbito rural se llega a 94%, lo cual es cuatro puntos más que lo logrado en el 2019.

A nivel hogares la penetración de Internet era de 60,6% hasta junio en Lima, mientras que en el área rural apenas alcanzaba al 8,2%. Eso quiere decir que solo 8 de cada 100 hogares del campo accedía a los programas educativos o escolares que se vienen transmitiendo por Internet y debían emplear otros medios: radio o TV.

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La tenencia de computadoras en la primera mitad del año descendió. El reporte establece que los hogares con al menos una PC disminuyeron 2,9 puntos porcentuales en promedio nacional frente al segundo trimestre del 2019. Y si se analiza la adquisición de computadoras de escritorio o Laptops, establecen que los segmentos de menos recursos – Dy E – redujeron sus compras, mientras que A,B y C las elevaron para atender su necesidad de teletrabajo o educación remota.



Un reto pendiente: ampliar uso de Internet en áreas con cobertura

En Latinoamérica, cerca del 93% de la población ya tiene cobertura de red de banda ancha móvil, informó esta semana la asociación GSMA. Esto es producto del avance previsto en las inversiones de los operadores durante la última década. Pero solo el 57% de la población, añaden, estarán conectados a Internet móvil para fines de 2020. Eso quiere decir que muchos están en zona con cobertura, pero no contratan el servicio.

En nuestro país, según las encuestas realizadas por el INEI y citadas por el MTC en sus estudios sobre mercado, hablamos de un 89,5% de la población cubierta con el servicio de Internet móvil y un 58,7% por Internet fijo al cierre del 2019. Eso quiere decir que la mayor parte del territorio habitado tiene antenas 3G o 4G que permite recibir datos. Las zonas sin cubrir (el 10,5% restante) están en el ámbito rural que habitan muchas pequeñas comunidades (54 mil aproximadamente) con geografía complicada.

La cifra de desconectados por completo en toda la región es de 7%, de acuerdo al informe elaborado por la GSMA. El Perú, con su 10,5%, está cerca a la media del continente. Si nos fijamos solo en el volumen de desconectados por cantidad de centros poblados tenemos que está en alrededor del 55%, pero en términos de personas sin acceso a Internet la proporción baja a un 10,5%.

¿Por qué la penetración y uso del servicio no se da en todas las zonas con cobertura? Ese es el gran reto pendiente tanto en nuestro país como en el resto de la región. Los analistas de GSMA estiman que esta realidad amerita la formulación de políticas públicas integrales que logren la ansiada inclusión digital.

Ese 38% de la población que está en una zona con señal de Internet móvil pero que aún no lo usa o contrata porque enfrenta obstáculos muy ligados “el bolsillo”. Por un lado, los equipos de conexión siguen siendo muy costosos para ellos, aun cuando ya se mantenga una tendencia a la baja en los precios de los smartphone en los últimos dos años. Por otro lado están las limitaciones que les generan sus escasos ingresos, que se agravan con la crisis económica que ha traído la pandemia.

En América Latina, a fines del 2019, 43 millones de personas se conectaron a Internet móvil en la región, lo que representó un aumento de 15 millones en un año. No obstante, 285 millones siguen sin acceder al servicio.

GSMA

En algunos países esta brecha es más acentuada: en Venezuela hay un 51% de habitantes en zonas con cobertura que no pueden contratar el servicio y en Cuba la zona sin cobertura llega al 38%, según GSMA. Nosotros estamos un poco mejor, es parte por el esfuerzo de tendido de antenas 4G de Bitel dos años atrás en la mayoría de poblados del interior y este año gracias a IpT (Internet para Todos, a cargo de Telefónica, el BID y la CAF) que ya conectó a dos millones de habitantes de zonas rurales. El reto, no obstante, sigue siendo grande y se requiere del trabajo articulado público-privado para superarlo.

La pandemia de COVID-19, resalta la GSMA, “ha puesto de manifiesto la importancia de la conectividad y su rol en el sostenimiento de la actividad social y económica en una sociedad cada vez más digital. Las medidas de aislamiento durante el momento álgido de la crisis hicieron que muchas actividades de la vida diaria se realicen en línea. Esto destaca la necesidad de contar con acceso universal a una conectividad confiable y de alta velocidad para asegurar que todas las personas puedan mantenerse conectadas”.

¿Cómo fue la supervisión de la red regional de fibra óptica de Lambayeque?

El 21 de setiembre del 2020 se presentó el informe de supervisión de las red regional de Lambayeque correspondiente a este año. Como se recordará, dicha red fue encargada por concurso a Telefónica en el año 2015. Se firmó un contrato que incluía la construcción de la red de transporte (fibra hasta la capital de distrito) y la red de acceso (hasta cada colegio y posta beneficiada).

La historia es larga, llena de postergaciones y adendas originadas por múltiples factores, incluyendo desde dificultades para acceder a terrenos por parte de los pobladores de las comunidades hasta la delincuencia que robaba algún equipo, como ha declarado en repetidas oportunidades el operador.

En total se firmaron 17 adendas, tal como se puede apreciar en el portal oficial del proyecto de Pronatel. Eso implicó retrasos de por lo menos tres años, pues al principio se esperaba terminarla antes del 2017.

ContratistaTELEFÓNICA DEL PERÚ SAA
Firma del contrato27/05/2019
Monto del Financiamiento (U$)US $ 58.483.073
Población Beneficiada267.868 mil peruanos
N° de distritos conectados34
N° de localidades Beneficiadas360
Entidades públicas beneficiadas505 – total de Instituciones
Educativas: 379
Comisarias: 18
Centros de salud: 108
Longitud de fibra óptica660 km
N° de computadoras entregadas2,021

La última adenda fue firmada el 25 de noviembre del 2019, según el citado portal. En ella se establecen algunas nuevas condiciones técnicas, actualización de instituciones beneficiarias, excepciones para la localidad de Cañaris y 180 días calendario para solucionar los problemas y terminar la instalación.

Ha pasado un año, incluyendo la pandemia y su aislamiento social obligatorio. En setiembre del 2020 Pronatel realizó una supervisión de los nodos (centrales) de la Red de Acceso. Pudimos acceder al informe de la misma a través del servicio de transparencia pública. En él se evalúa si se cumplieron con subsanar las observaciones mayores y menores encontradas en la anterior supervisión (6 de noviembre del 2019).

(Adenda 17)

¿Qué conclusiones arroja el informe de las visitas de supervisión realizadas entre el 24 de agosto y el 5 de setiembre del 2020 a los nodos de la red de acceso? Varias que podríamos resumir en: no se ha subsanado todo lo que se necesitaba subsanar.

“Con relación a la verificación realizada en campo de las instalaciones e infraestructura de la Red de Acceso del Proyecto “Conectividad Integral en Banda Ancha para el desarrollo social de la zona norte del país – Región Lambayeque”, se concluye que la empresa Telefónica del Perú S.A.A no ha cumplido con subsanar la totalidad de las Observaciones Mayores“, indican.

Las conclusiones arrancan con advertir que se supervisaron 233 de los 240 nodos porque no se tuvo acceso a siete de ellos. Además precisan que un nodo, el del CCPP Santa Rosa, no contaba con infraestructura ni equipamiento instalado y por ende no fue considerado dentro de la contabilización de las observaciones.

Los supervisores establecen que, en promedio, solo se han subsanado al 35% de las observaciones mayores y el 37% de las observaciones menores que se habían reportado en noviembre del 2019. Precisan que aun quedan pendiente de subsanar 1831 observaciones mayores y 6912 observaciones menores.

Se consultó al área de Telefónica pidiendo sus descargos o explicaciones sobre cuáles fueron las razones que impidieron cumplir con la subsanación del total de este grupo de observaciones, pero hasta ahora no hemos recibido respuesta. Cuando llegue será anexada al presente post.

La red de Lambayeque pertenece al primer grupo de redes regionales concursadas y forman parte del plan para brindar conectividad al interior enlazándose a la Red Dorsal. En reiteradas oportunidades se ha advertido en la prensa sobre los problemas y retrasos que tienen estas obras y cómo eso perjudica a los pobladores de dichas zonas.

Penetración de Internet móvil en zonas rurales mejoró al cierre del 2019

El acceso a Internet móvil, al cierre del 2019, mejoró en las poblaciones de menos recursos y más aisladas de nuestro país. Si bien las cifras de penetración están lejos de ser las ideales – y esto ha sido evidente durante la pandemia – la última encuesta de hogares de Osiptel nos muestran un avance en conectividad.

Los hogares conectados a Internet móvil en zonas rurales, según Erastel, tienen a diciembre del 2019 una penetración del 37,8%. Eso quiere decir que tres de cada diez familias tiene el servicio. Insuficiente aun, pero refleja un alza de más de 37 veces en siete años. En el 2015 ya era el 24,9% y para el 2018 ya estaba en 34,9%.

Los tres puntos porcentuales avanzados en el último año, empero, resultan bajos aun si consideramos que el 2019 se activaron tres proyectos regionales de banda ancha ( Ayacucho, Apurímac y Huancavelica) y se inició el despliegue de la iniciativa IpT (Telefónica junto a la CAF y el BID).

En la encuesta de Osiptel resulta positivo observar que el grupo que más ha crecido en penetración es el segmento D-E. Se ha pasado de una penetración de Internet móvil en hogares del 8,2% en el 2013 a un 62,5% el 2019.

En el último año, refieren, la penetración total de Internet (fijo y móvil), se ha mantenido más dinámica entre los estratos de menores recursos económicos. Mientras el nivel A-B pasó de un 95% a un 97% en tres años, el D-E pasó de 50% en el 2016 a 60% el 2018 y llegó a 64,5% al cierre del 2019.

Estas mejoras en los niveles de menores ingresos económicos, acompañada por una baja en el costo de los servicios, ha permitido que el total de penetración país supere los dos tercios de sus habitantes y que un 78% de los hogares tenga al menos un dispositivo para conectarse a Internet.

El smartphone es el principal equipo empleado para conectarse en todos los niveles socio-económicos y está presente en más de 7,6 millones de familias. En el 2015 su penetración era del 54,5% de los hogares. Pasó al 66,3% en el 2016, luego al 73,4% en el 2018 y llega al 78% en el 2019. La laptop y la tableta, en cambio, tienen una leve disminución en el mismo periodo de un par de puntos porcentuales.

En el ámbito rural, el smartphone pasó de 26,8% de hogares en el 2015 a 38,2% en el 2018 y llegó a fines del año al 44,1%. A nivel de penetración por habitante, el estudio establece que se pasó de 15,2% de pobladores de zona rurales con smartphone en el 2015 a 23,7% el año pasado y 30,7% el presente año, es decir el doble en cinco años.

¿Cuánto impacta al mercado la compra de tabletas del Estado?

Finalmente, luego de varias idas y venidas en los procesos de selección, que evitaron situaciones indeseables, ya se compró el millón de tabletas previsto para llevar contenidos educativos al interior del Estado, tanto en zonas rurales como urbanas (quintales 1 y 2 de pobreza). Se cambió el proceso de selección y se hizo una compra partida, en dos tandas, al cabo de tres meses del anuncio presidencial.

El lunes 24 de agosto del 2020, el Ministerio de Educación (Minedu) anunció que completó la adjudicación de 1.056.430 tablets, las cuales llegaran en octubre.  El 14 de agosto se cerró la compra de 496,745 tablets, completándose el saldo en la segunda fecha. El total invertido asciende a S/ 525.482.361.

En la segunda tanda fueron 55.000 tabletas de la marca Lenovo y 502.685 de la marca AOC. En la primera fueron todas de la marca Lenovo. Para la operación se ha utilizado proveedores de hardware como el grupo Deltron S.A. y Máxima Internacional S.A.

¿Qué significará esta compra para el mercado? Luego de manejar una tendencia a la baja en adquisición de hardware en los últimos años, agudizada por la prohibición de ventas en algunos meses del primer semestre, este lote significará un salto importante a favor del mercado.

Solo cuando Alan García compró 950 mil laptops del programa OLPC a inicios de la década (2011) se observó una compra de tal magnitud. Para ponernos en contexto, todo el mercado local mueve al año menos de 500 mil tabletas. Eso quiere decir que este año se tendrán casi el triple de equipos importados en años anteriores.

Ni siquiera la categoría más dinámica, laptops, maneja esos volúmenes de ventas en lo ordinario, sin esta compra estatal. La educación en casa y el tele-trabajo han permitido recuperar las ventas bajas del primer trimestre, pero el impulso será limitado si lo comparamos con la adquisición del Minedu.

tipo de producto importadovolumen
2019-I
volumen
2020-I
valor 2019-I
(millones de dólares)
valor 2020-I
(millones de dólares)
Desktop60.37548.14641,532,1
Notebook156.182139.48881,470
Tablet120.79581.4679,36
Total
(según Dominio Consultores)
337.532269.101132,3108,1

¿Cuánto cuesta mantener el contrato con Azteca?

La decisión de romper el contrato de mantenimiento de la Red Dorsal con Azteca ya está tomada. Eso es lo que informó el MTC (Ministerio de Transportes y Comunicaciones) un par de meses atrás. Lo que falta es que se decida cómo será ese rompimiento, es decir, en qué condiciones será la entrega de la  Red Dorsal al Estado.

Azteca presentó una propuesta a inicios de año, que incluía una entrega paulatina, en 11 meses, acabando en diciembre. Esta propuesta no fue aceptada por el Estado, razón por la cual se diseñó otra contra-propuesta, la cual fue remitida al operador mexicano hace más de un mes. Se entiende que están ultimando detalles para llegar a un acuerdo de ruptura.

Mientras tanto, nosotros seguimos cumpliendo con nuestras obligaciones contractuales, lo que implica cubrir el costo de mantenimiento si es que no hay suficientes usuarios privados que adquieran el servicio de transporte de datos. Se suponía que ha estas alturas el Estado ya no tenía que gastar porque Azteca tendría sus propios clientes.

Este año Azteca ha reportado gastos por unos US$4,38 millones en el primer trimestre y US$3,48 millones en el segundo periodo trimestral, sumando casi US$8,2 millones, es decir S/ 29,34 millones, los cuales son cubiertos casi por completo por el Estado peruano. ¿Cuánto es eso en tabletas? Bueno, con todo ese dinero se habrían comprado unas 58 mil, considerando un equipo con precio unitario de S/500, o unas 20 mil laptops.

Como se recordará, la Red Dorsal fue financiada por el Estado bajo una modalidad de contratación nueva para la época y para el sector: una asociación público- privada. El operador ganador del concurso, Azteca, se encarga de construirla y mantenerla. El Estado financia su construcción y el mantenimiento hasta que esta sea sostenible con ingresos privados. Incluso compartirían ganancias, de haberlas.

La obra estuvo lista desde mediados del 2016. A partir del 2017 se suponía que Azteca debía tener ingresos propios. La  Red Dorsal es un largo tendido de fibra óptica que permite transportar audios, videos, textos bajo el formato de datos ( algo así: 100100010101110). Según como ha sido diseñada, ella transporta los datos de otros operadores (las telco) de una ciudad a otra y cobra por hacerlo.

Solo en montar la obra al Estado peruano le corresponde una inversión por unos US$323 millones. Además ha estado pagando, como manda el contrato, la mayor parte del mantenimiento. Si miramos los ingresos de Azteca entre el 2017 y el 2020 tenemos que fueron por US$65,46 millones (S/ 233.3 mlls), mientras que sus gastos fueron por US$68,57 millones (S/244.43 mlls).

Azteca ha declarado que solo se utilizaba un 10% de la Red Dorsal y no superó los 30 clientes. Además, el informe del año pasado del Banco Mundial estableció que algunos clientes importantes los estaban abandonando o reduciendo el consumo porque el servicio que ofrecían era muy caro y no se podía negociar rebajas como con los competidores privados (las infografías de esta nota muestran que no se cumplió proyección de tráfico).

Con todo el dinero invertido hasta ahora en mantener la Red Dorsal, tranquilamente se habría comprado medio millar de tabletas, por dar un ejemplo tangible de productos con acceso a  Internet. El principal interesado en terminar pronto este acuerdo y lograr nuevas reglas con un nuevo operador debería de ser el Estado, porque es quien pierde – gasta por mantener algo de lo que no está sacando provecho.

Azteca sigue con sus costos cubiertos y presenta utilidades trimestrales a sus inversionistas. Ya dijeron que este negocio no camina y quieren irse – desde el 2018 – pero suponemos que no están tan apurados como nosotros en irse, porque somos nosotros (los pagos al final salen de nuestros impuestos) los que estamos gastando sin lograr beneficio inmediato en las zonas rurales donde se necesita Internet para Aprendo en Casa.

Finiquitar el contrato no implicará desembolsar más dinero. Hasta mayo del 2018 el valor pendiente de liquidación era de US$ 3,35 millones, según Osiptel. Teniendo en cuenta que desde entonces se ha seguido pagando unos US$22 millones por el mantenimiento, es de esperar que no quede dinero adicional por desembolsar.

Estemos alertas. No podemos olvidar que según el informe que acompaña la propuesta de adenda de Azteca para cierre de contrato, el Estado ha asumido el pago de US$114 millones que no estaban previstos. Es decir, se gastó de más toda esa cantidad, que se traduce en casi 800 mil tabletas, con lo que se cubriría casi un 90% de las zonas rurales prevista en el programa Aprendo en Casa (el plan es casi un millón de equipos).